sábado, julio 01, 2006

La noche de los mariachis

A mi llegada a México fui recibida como si de una “princesa” se tratara. Tal fue así que recordaré La noche de los mariachis toda mi vida. Os cuento la historia:

El día siguiente a mi llegada a “la ciudad de la esperanza” (México, DF), Pepe me dijo: vamos a ir a visitar un sitio muy especial para mí, El cerro de la estrella. Un sitio precioso con mucha historia detrás que no debéis perderos si visitáis la ciudad. Pues antes de salir de la casa, mi mama-suegra (Dolores) me dijo: mañana por la noche te vamos a hacer una cena de bienvenida, no va a ser nada, un poco de comida, amigos de Pepe, familiares… y nada más. Ok, contesté yo.

Y ya bajando del Cerro de la estrella, después de haber podido observar y dimensionar México, DF con las vistas panorámicas que se pueden ver des de lo alto, me dije en mis adentros, y ¿cómo va a ser la cena, cómo debo vestir, debo preparar algo de comer…? Así que le pregunté a Pepe. Y él me contestó: ah, eso, nada, solo van a venir unos amigos, familiares… nada, una cena normal. Pero claro, como ya veríamos más a delante, las cenas “normales” para los mexicanos no son las mismas cenas “normales” para los catalanes.

Pasó el día y al día siguiente nos fuimos a visitar la ciudad (en los próximos días ya os contaré mis experiencias, vivencias e impresiones sobre este tema). Total que ya llegamos a casa y al entrar encuentro a Dolores y mi cuñada (Sara) en la cocina con todo de comida preparada y dije: ups pues si vamos a comer…

Me fui a la ducha y al salir ya empecé a escuchar ruido en la casa. Me preparé para estar SUPER presentable para conocer a toda la familia. Con eso que bajé y ya me encontré con todo de gente y yo: TIERRA TRAGAME, jejeje todos mirándome y yo buscando a Pepe, y él que no estaba en ningún sitio. Rápidamente pude cruzar la mirada con mi cuñada y me dijo: ven ven, te los presento. Pues ya me presentó a los abuelitos: bienvenidas, besos y demás. Seguidamente me fui en busca de mi Pepón.

Nos sentamos, y mientras íbamos hablando ya vi que mi mama suegra dijo: Pepe, ven… y yo me quedé hablando con los abuelitos. Pero de repente empecé a escuchar música, se abrió la puerta de la casa y …………… zzzaaassss toda una banda de mariachis entrando tocando y cantando. Y yo me quedé de “pasta de moniato”, sin saber dónde mirar y roja como un tomatito.

Claro, seguidamente ya terminaron la canción, se presentaron y me dieron la bienvenida a este país, a esta casa y en esta familia, y yo que no estoy acostumbrada a estos “actos” iba diciéndole a Pepe: Déu meu, déu meu… (por dios, por dios…). Con eso que terminan y me dicen: ¿Qué canción deseas? Y yo, ups… no tengo ni idea (con tanta emoción no podía pensar, jejeje y la verdad, de mariachis tampoco sabía mucho). Empezaron a pedir canciones y canciones, y cada una iba dedicada a mí.


Pero eso no termina aquí, al rato, cuando ya la cosa se iba animando, todos con palmadas, cantando… dicen: un pasodoble español (porque claro, para ellos yo debía saber bailar un pasodoble español si en teoría venía de “España”, pero este ya es tema para otro día), y que lo bailen……….. y yo: Mama ayúdame, mama…



Y Pepe: ah, claro, pues vamos… y yo: no me hagas esto, no me hagas esto, jejjeeje. Pero bailé y disfruté un montón mientras él me iba giando: delante, atrás, delante, atrás…

Esa noche fue fantástica, sobretodo porque sentí que era: Mi noche.

Gracias familia, gracias papa-suegro, mama-suegro y Sara por todo lo que me habéis dado, por como me habéis acogido. Mil gracias: OS QUIERO.

Y a ti amor: GRACIAS POR DARME TANTO. T’estimo.

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